El acto fue una reflexión sobre el papel de la educación en la construcción de la memoria democrática, el impacto del nacional-catolicismo en el sistema educativo y los riesgos actuales de retroceso ante el auge de discursos reaccionarios y de odio

La Fundación CIVES ha celebrado este jueves en Mérida una nueva jornada de los Diálogos educativos para la convivencia y la memoria democrática, en el marco del programa desarrollado junto a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y con la colaboración de la Diputación de Badajoz. El acto, que tuvo lugar en el salón de actos de la UNED, giró en torno a la presentación del libro “Educar en dictadura vs educar en democracia”, una obra coordinada por Victorino Mayoral Cortés y con la participación de Luis María Cifuentes Pérez que invita a reflexionar sobre el papel de la educación en la construcción de una ciudadanía crítica y comprometida con los valores democráticos.

Ni siquiera la lluvia que cayó durante la tarde logró deslucir la cita, que contó con una notable asistencia de público. En un contexto marcado también por la coincidencia con una convocatoria contra la guerra en la capital extremeña, el acto incorporó una dimensión de actualidad que se dejó sentir desde el inicio.

La historiadora y secretaria general de la Liga de la Educación–Liga Madrileña, Libertad Sánchez Gil, fue la encargada de conducir el encuentro con un tono cercano y ágil. Durante su intervención inicial, tuvo además un emotivo recuerdo hacia las niñas iraníes asesinadas en un bombardeo sobre su escuela, situando el debate en un marco más amplio de defensa de los derechos humanos y la paz.

La apertura del diálogo contó con la intervención de Olga Luengo Quirós, profesora de Historia y exdelegada provincial de Educación en Badajoz, quien subrayó la estrecha relación entre educación, memoria y democracia. “Nos resulta inconcebible imaginar una democracia sin memoria”, afirmó, al tiempo que defendió que “la democracia es la memoria colectiva, sustentada en la educación democrática”. Luengo recordó además que los sistemas democráticos no surgen de manera espontánea, sino que son el resultado de procesos históricos complejos, y alertó de cómo en los últimos años se ha debilitado la capacidad del alumnado para distinguir entre democracia y dictadura.

Por su parte, Juan Francisco Ceballos Fabián, jefe del Servicio de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación de Badajoz, puso el foco en el papel de las instituciones públicas en la transmisión de la memoria. Ceballos reconoció que en España “se ha perdido mucho tiempo” en la recopilación de testimonios, pero señaló especialmente el “abandono” de la educación en memoria democrática como uno de los principales déficits del sistema. “Los responsables no han sido los docentes, sino la propia administración”, afirmó. En este sentido, destacó las iniciativas impulsadas desde la Diputación, como la creación de cuadernos pedagógicos disponibles en institutos públicos o la digitalización de materiales históricos para ponerlos al servicio de la ciudadanía.

El presidente de la Fundación CIVES y coordinador de la obra, Victorino Mayoral Cortés, centró su intervención en la dimensión política y educativa del proyecto. “Una democracia sin memoria no se sostiene”, afirmó, defendiendo la necesidad de incorporar la memoria democrática al currículo escolar. Mayoral recordó que la construcción de la democracia en España es el resultado de un largo proceso histórico de conquista de derechos y libertades, truncado por la irrupción de la dictadura franquista.

En este sentido, describió el modelo educativo del franquismo como una “España en negro”, marcada por un sistema al servicio del régimen, profundamente ideologizado y basado en un Estado confesional de carácter nacional-católico que suprimió libertades fundamentales como la de conciencia, expresión o educación en igualdad. Frente a ello, defendió que la democracia debe situar la educación al servicio de valores que garanticen la convivencia: “Sin democracia no hay convivencia; con dictadura hay imposición y obediencia”.

El presidente de CIVES advirtió además de los riesgos actuales de retroceso democrático, señalando la reaparición de discursos reaccionarios en el contexto internacional y nacional. En referencia a lo que denominó “fascismo eterno”, apuntó a fenómenos como el “trumpismo”, el auge de los discursos de odio, el rechazo a la diversidad o la deslegitimación de la educación crítica como elementos que recuerdan a dinámicas del pasado. “Empezamos hablando del pasado y terminamos hablando del presente”, señaló, alertando de que estos procesos pueden derivar en la repetición de errores históricos si no se abordan desde la educación y la memoria.

En la misma línea, el filósofo y catedrático Luis María Cifuentes Pérez, coautor del libro, defendió que la obra no pretende ser “una revancha del pasado”, sino una herramienta para evitar la repetición de errores históricos. Cifuentes alertó sobre el riesgo de banalizar la dictadura en el ámbito educativo y mostró su preocupación por las tentativas de algunas administraciones autonómicas de modificar los contenidos curriculares para tergiversar la historia.

Uno de los momentos más intensos de la jornada llegó con la representación de “La Maestra”, una dramatización original de Ana Trinidad Martín, actriz y productora de Triclinium Teatro. Sobre el escenario, Martín dio vida a Olvido, una maestra que entendía la enseñanza como un acto de apertura y libertad —“abrir ventanas”, “hacer que la libertad cupiera en un pupitre”— y cuyo destino acabó marcado por la represión, hasta terminar en una fosa.

La pieza, de gran carga simbólica, conectó de manera directa con el público, trasladando al plano emocional los contenidos abordados durante el diálogo. En ese mismo marco, Libertad Sánchez introdujo una reflexión sobre la construcción cultural de los roles de género, evocando un pasaje de La Odisea en el que se relega a las mujeres al ámbito doméstico. “Casi 3000 años después seguimos escuchando que las mujeres vamos demasiado rápido”, señaló, subrayando cómo estos mensajes han sido históricamente utilizados para limitar derechos y libertades.

Esta reflexión enlazó con el análisis del propio libro, que muestra cómo durante el franquismo estos patrones culturales y simbólicos fueron utilizados desde el sistema educativo para reforzar un modelo de mujer subordinada, en un contexto de pérdida de derechos y libertades bajo el nacional-catolicismo.

La sesión concluyó con un coloquio abierto en el que se intercambiaron reflexiones con los asistentes, cerrando así una jornada que reafirma el papel de la educación como herramienta fundamental para la defensa de la memoria democrática y la construcción de una sociedad más libre, crítica y consciente de su pasado.El libro “Educar en dictadura vs educar en democracia” se encuentra disponible en librerías y plataformas comerciales para su consulta por parte del público interesado.

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