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Educaci贸n p煤blica ante nuevos escenarios post-pandemia

victorino Mayoral Cort茅s

Educaci贸n p煤blica ante nuevos escenarios post-pandemia



Por: Victorino Mayoral Cort茅s
Ex Diputado al Congreso
Presidente de la Fundaci贸n Cives



El sistema p煤blico de educaci贸n se encuentra ahora afectado por el impacto de una crisis m谩s compleja y tan grave como la anterior, a causa de la pandemia originada por la Covid-19. Ello tiene lugar en momentos en los que la escuela p煤blica ya estaba muy debilitada, por lo que urgen medidas que afiancen el sistema. La crisis del Coronavirus es un acontecimiento pandemocr谩tico, que comporta riesgos para todos, pero que al mismo tiempo revela las grandes desigualdades existentes entre las personas y pone a prueba el propio sistema democr谩tico. Ahora m谩s que nunca, es evidente que la soluci贸n es una cuesti贸n de inteligencia colectiva, organizaci贸n y protecci贸n p煤blica鈥, de servicios sociales y de un sistema p煤blico de calidad, sostenido por contribuyentes,no por donantes. La escuela espera.


Sin haberse recuperado a煤n de las consecuencias negativas de la pol铆tica de austeridad aplicada por el gobierno conservador para afrontar la crisis econ贸mica anterior, el sistema p煤blico de educaci贸n se encuentra ahora afectado por el impacto de una crisis m谩s compleja y tan grave como la anterior, a causa de la pandemia originada por el Coronavirus.


Un tipo de crisis hasta ahora desconocida que pone a prueba todos los resortes de la sociedad y sus servicios esenciales, entre ellos el servicio p煤blico escolar. Una crisis de car谩cter universal para cuya gesti贸n tampoco estaban preparadas nuestras instituciones y servicios, debido a su complejidad y al abandono y descr茅dito intencionado que todo lo p煤blico ven铆a sufriendo. La educaci贸n es un sistema complejo al que se encarga la realizaci贸n de distintos fines y objetivos sociales y de desarrollo personal, que integra millones de personas. Un espacio extenso y diverso en el que concurren intereses compartidos y enfrentados y concepciones pedag贸gicas con fundamentaciones filos贸ficas e ideol贸gicas que no siempre conviven pac铆ficamente entre s铆. Dice Daniel Innerarity que la crisis del Coronavirus es un acontecimiento pandemocr谩tico, que comporta riesgos para todos, pero que al mismo tiempo revela las grandes desigualdades entre las personas y pone a prueba al mismo sistema democr谩tico, y cuya soluci贸n 鈥渆s una cuesti贸n de inteligencia colectiva, organizaci贸n y protecci贸n p煤blica鈥 de servicios sociales y de un sistema p煤blico de calidad, sostenido por contribuyentes, no por donantes鈥1.聽 As铆 pues, es preciso partir de esta premisa: la actual crisis pand茅mica est谩 originando una evidente vuelta a lo p煤blico y sus capacidades para abordar soluciones a problemas colectivos importantes.


Ahora se entiende que ni la iniciativa privada, ni las ideolog铆as y soluciones pol铆ticas neoliberales, que hab铆an elevado a valores absolutos la idea del Estado como problema y la consiguiente necesidad de eliminar o reducir los servicios y prestaciones p煤blicas, tienen capacidades para suministrar las soluciones que exige la gravedad y extensi贸n de los problemas presentes.


Por lo que se refiere a la educaci贸n, estos son los principales interrogantes a responder: 驴c贸mo garantizar el derecho a la educaci贸n a todos en t茅rminos de igualdad, seguridad y normalidad?; 驴cu谩les son las pol铆ticas sociales y educativas de intervenci贸n que deben realizar los poderes p煤blicos para prestar un servicio de calidad a todos?; 驴c贸mo debe ser fortalecido el sistema p煤blico escolar para abordar las consecuencias de la crisis econ贸mica pasada, a煤n no cubiertas, las medidas urgentes y necesarias que derivan de la actual pandemia y, por 煤ltimo, la construcci贸n de una pol铆tica educativa que permita, de aqu铆 en adelante, promover el inter茅s general y las necesidades de la mayor铆a, sin dejarse aprisionar por las luchas de intereses y viejas refriegas para conseguir la porci贸n m谩s sustanciosa de la financiaci贸n p煤blica de la educaci贸n, de la que suelen salir perdedores los centros p煤blicos?


Fortalecimiento del sistema educativo p煤blico.


La primera ocasi贸n para el fortalecimiento del sistema p煤blico de la educaci贸n est谩 en el conjunto de acciones m谩s inmediatas necesarias para desarrollar con seguridad y presencialidad el curso 2020-2021. Es importante la distribuci贸n y el destino efectivo del Fondo COVID-19, dotado de 16.000M; singularmente la de la porci贸n destinada a recursos humanos y servicios educativos, para la reducci贸n de ratios de alumnos por aula a un m谩ximo de 20, la dotaci贸n de nuevos espacios para hacer posible los desdoblamientos y el consiguiente aumento del n煤mero de profesores y otro personal necesario, que el sindicato Comisiones Obreras estim贸 en 70.000, aproximadamente el doble de las previsiones realizadas por las comunidades aut贸nomas. Medidas que ya ven铆an siendo necesarias antes de la actual pandemia para mejorar la calidad de la educaci贸n.


El sistema p煤blico de educaci贸n necesita ser reforzado mediante una pol铆tica de fuerte compromiso social capaz de combatir el ensanchamiento de la brecha social que sigue creciendo durante las dos crisis que se suceden durante la segunda d茅cada del siglo XXI. La desigualdad es el gran desaf铆o; y es la pesada herencia que recae sobre el sistema educativo por los desperfectos sociales y econ贸micos de la descapitalizaci贸n de servicios causada por las pol铆ticas conservadoras neoliberales que est谩n llevando a la llamada 鈥渟ociedad del descenso鈥.


Precisamente por ello, una de las decisiones m谩s relevantes consistir谩 en situar de nuevo en el centro de atenci贸n preferente al servicio p煤blico escolar, por su funci贸n de garante y financiador del derecho a la educaci贸n e instrumento de nivelaci贸n social. En la Comisi贸n de Reconstrucci贸n Social y Econ贸mica del Congreso de los Diputados se trat贸 del agravamiento de la desigualdad que arrastra la pandemia, que act煤a sobre situaciones y datos que ya ven铆an siendo preocupantes estos 煤ltimos a帽os. En 2019, el 20,7% de la poblaci贸n espa帽ola estaba en riesgo de pobreza y 1 de cada 6 hogares de clase media estaba pasando a una clase inferior.


Respecto a la poblaci贸n escolar, ya ven铆a pesando una elevada tasa de fracaso escolar (18%), directamente relacionada con el origen social del alumnado, y un elevado porcentaje de segregaci贸n escolar (24%), en funci贸n al origen socioecon贸mico del alumnado y a las brechas sociales que les afectan, la 煤ltima de las cuales es la brecha digital que ha puesto al descubierto la pandemia. Tales brechas tienen otra expresi贸n tambi茅n dentro del propio sistema educativo p煤blicamente financiado, en el que se aprecia una relaci贸n d茅bil, poco articulada y colaborativa entre las misiones de los centros de titularidad p煤blica y los centros privados concertados, que act煤an como subsistemas escolares ajenos, pese a su com煤n financiaci贸n presupuestaria. A tal efecto ser铆a necesario examinar en qu茅 medida y de qu茅 modo las dos ramas escolares de la financiaci贸n p煤blica contribuyen a la reducci贸n de la brecha social existente. Desde luego, para el servicio p煤blico es un deber ineludible. Las escuelas concertadas, 驴en qu茅 medida contribuyen a evitar la segregaci贸n de las clases menos favorecidas, cuyo reducto es fundamentalmente el servicio p煤blico escolar? La red privada concertada se nutre de fondos p煤blicos presupuestarios y de aportaciones de las familias y, seg煤n datos correspondientes a la 煤ltima d茅cada, mientras la financiaci贸n del sector p煤blico fue objeto de importantes recortes, el sector privado concertado experiment贸 un cierto crecimiento, tanto en su financiaci贸n p煤blica como por el incremento del gasto en educaci贸n de las familias.


Los centros concertados deber铆an formar parte abiertamente del sistema p煤blico de educaci贸n, puesto que son financiados para contribuir a garantizar el derecho a la educaci贸n en niveles gratuitos de escolarizaci贸n, complementando a la oferta de centros p煤blicos. Ello significa que deben asumir las reglas b谩sicas y deberes de todo servicio p煤blico, como contribuci贸n propia de una iniciativa social no lucrativa.


Seg煤n un documentado estudio (publicado por El Pa铆s el 05 de octubre de 2019), los datos ponen en evidencia la segregaci贸n por clase social que existe en el interior del sistema educativo p煤blicamente financiado: los colegios de los barrios m谩s pobres son habitualmente p煤blicos, mientras los privados concertados se sit煤an preferentemente en los barrios con mejores niveles de renta; los colegios privados concertados escolarizan preferentemente a estudiantes de familias favorecidas; las calificaciones acad茅micas son mejores en los centros que acogen alumnado con mejor nivel socioecon贸mico. Seg煤n este estudio hay una relaci贸n directa entre clase social, nivel de renta y nivel educativo de los padres y el rendimiento de los alumnos, seg煤n PISA. En suma, los alumnos de clases medias y altas, preferentemente escolarizados en centros privados y concertados, obtienen mejores resultados acad茅micos y mejores empleos, mejor retribuidos.


La desigualdad en el interior del sistema educativo tiene, adem谩s, otra manifestaci贸n de car谩cter territorial, en la que se refleja no solamente la riqueza y el desarrollo econ贸mico de las diferentes comunidades aut贸nomas, su correlaci贸n con el gasto educativo por alumno y la distribuci贸n que en cada una de ellas tiene la presencia de centros de titularidad p煤blica, de ense帽anza privada concertada y de centros privados sin subvenci贸n. As铆, mientras en Castilla la Mancha el 80,9 % son p煤blicos, un 15,3 % de privada concertada y un 3,9 % de privada pura, en Madrid la p煤blica representa el 54,1%, la concertada el 30,1% la privada de pago acoge al 15,8 % del alumnado, expresi贸n de la fuerza que en ella tiene la educaci贸n para la 茅lite social (datos procedentes de fuentes del Ministerio de Educaci贸n). Parecer铆a que se tratase de poderes p煤blicos de dos pa铆ses diferentes.


La presente crisis, como las otras m谩s graves sufridas durante el siglo XX, impulsan a gran parte de la sociedad a reclamar la vuelta de lo p煤blico, a la intervenci贸n de los poderes p煤blicos y el fortalecimiento de los servicios y prestaciones p煤blicas que ellos pueden poner en juego, y a buscar los fundamentos legales y constitucionales que lo legitiman. Como dice el profesor Gregorio C谩mara, el estado social que recoge el art铆culo primero de la Constituci贸n, es la pieza esencial en la m谩s reciente evoluci贸n del constitucionalismo. Se trata de un estado percibido por la ciudadan铆a como obligado a gestionar 鈥渓a actuaci贸n igualitaria y solidaria de la sociedad, tratando de garantizar un nivel de vida digno para el conjunto de la poblaci贸n鈥.


Un estado social garante de la procura existencial en el que, citando al profesor Garc铆a Pelayo, que fue presidente del Tribunal Constitucional, entre sus funciones est谩 allanar los obst谩culos que impiden la igualdad y facilitar que todos puedan disfrutar los bienes culturales y materiales de la naci贸n, eliminando las desigualdades excesivas. Tales ser铆an los postulados constitucionales de una ciudadan铆a social, recogida en los motivos del Pre谩mbulo de la Constituci贸n y el amplio n煤mero de art铆culos en los que aparece reflejado el estado social.


Es preciso resaltar el car谩cter especialmente protegido que la educaci贸n tiene como derecho de ciudadan铆a social en la Constituci贸n de 1978 y las capacidades atribuidas al Estado para garantizar el contenido program谩tico de su art铆culo 27. Este art铆culo contiene las bases del estado social en su expresi贸n directamente relacionada con el derecho a la educaci贸n y la capacidad de los poderes p煤blicos para hacerlo efectivo mediante pol铆ticas p煤blicas, tal como se refleja en el punto 5 del art铆culo 27: 鈥渓os poderes p煤blicos garantizan el derecho de todos a la educaci贸n, mediante una programaci贸n general de la ense帽anza, con participaci贸n efectiva de todos los sectores afectados y la creaci贸n de centros docentes鈥. Subrayemos los elementos tan relevantes que contiene este precepto vinculante de la Constituci贸n: el deber de los poderes p煤blicos, la programaci贸n que les corresponde sobre la ense帽anza, el deber de crear centros docentes y el de integrar a los sectores afectados mediante su participaci贸n en las pol铆ticas educativas.


Tales competencias exclusivas del Estado le corresponden las 鈥渘ormas b谩sicas para el desarrollo del art铆culo 27 de la Constituci贸n, a fin de garantizar el cumplimiento de las obligaciones de los poderes p煤blicos en esta materia鈥 (Art铆culo 149.30) deben realizarse teniendo en cuenta las que a su vez corresponden en t茅rminos de desarrollo legislativo y ejecuci贸n a las diferentes comunidades aut贸nomas. Pero no puede ocurrir que establecida por ley del Estado una pol铆tica educativa como derecho de ciudadan铆a social, sin embargo, en su desarrollo legislativo y ejecuci贸n por parte de alguna comunidad aut贸noma, esta la haga inviable en la pr谩ctica por las derivas particularistas, oportunismo o ideolog铆a del Gobierno auton贸mico.聽鈥La educaci贸n p煤blica 鈥揹ice Emilio Lled贸鈥 es el sustento de una sociedad que busca la justicia, porque por la p煤blica entendemos gratuita y de calidad鈥. Efectivamente, para abordar los retos que al sistema educativo lanza el presente y el futuro de la postpandemia, este requiere un s贸lido y fortalecido servicio p煤blico de educaci贸n, de envergadura similar a los pa铆ses europeos m谩s avanzados.


Dotado con centros p煤blicos inclusivos, capaces de acoger la diversidad propia de una sociedad abierta, que garanticen el derecho de todos a la educaci贸n en todos sus niveles y modalidades, alcanzando la centralidad, capacidad y calidad suficiente para realizar la formaci贸n humana, c铆vica, social y profesional de todos y cada uno de sus alumnos y alumnas.


Este servicio p煤blico de educaci贸n ha de realizar un sostenido esfuerzo en los a帽os sucesivos para alcanzar la calidad que requieren las聽 trascendentales tareas que habr谩 que desarrollar en la etapa de la postpandemia. Una educaci贸n de calidad que logre el cumplimiento de los fines y objetivos de comprensividad, compensaci贸n, inclusi贸n, coeducaci贸n para la igualdad, interculturalidad y atenci贸n a la diversidad, seg煤n una concepci贸n m谩s integral del 茅xito escolar y la preparaci贸n para la vida en todos los planos en los que realizan su desarrollo vital las personas. Para ello resultar谩 imprescindible dise帽ar un curr铆culo basado en la adquisici贸n de competencias, actualizado en sus conocimientos cient铆ficos y humanistas, dotado de avanzados instrumentos y procedimientos tecnol贸gicos y de una pedagog铆a personalizada y activa. Por tanto es necesario acabar con la masificaci贸n en aulas y espacios escolares, con la insuficiencia y precariedad de profesores y de servicios a la diversidad y complementarios, e incrementar el gasto p煤blico gradualmente, alcanzando de inmediato el 5% del PIB, as铆 como realizar una s贸lida y compartida programaci贸n general planificada de este salto adelante de nuestra ense帽anza.


Tales son las acciones que el Estado y dem谩s poderes p煤blicos deben desarrollar sin descanso si queremos聽conseguir que la educaci贸n vuelva a ser instrumento privilegiado de una pol铆tica social, que facilite a la ciudadan铆a una redistribuci贸n equitativa de la renta y de las oportunidades, de modo que la educaci贸n universal, gratuita y p煤blicamente financiada se constituya en la pieza esencial del estado social.

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